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La piel es la capa más exterior del cuerpo, está en contacto con el exterior y recibe todo tipo de agresiones ambientales, tales como el humo del tabaco, la polución, el sol, la deshidratación, etc.
A continuación te damos algunas recomendaciones para el cuidado de la piel según el tipo:
. Piel normal
Esta piel tiene una textura suave, no tiene espinillas ni poros abiertos. No presenta áreas grasosas o resecas. Las personas con este tipo de piel no requieren ningún tratamiento especial. Pero sin cuidarse la piel y sin una alimentación adecuada la belleza de esta piel no dura mucho tiempo.
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. Piel sensitiva
Esta piel es delicada, ligeramente seca y pronta a reacciones alérgicas. Los cambios en la temperatura y los cosméticos fuertes o abrasivos causan irritación, dejando la piel rojiza y a veces con visibles vasos sanguíneos. Las personas con este tipo de piel necesitan usar productos sin alcohol o PABA (usada en algunos protectores solares).
. Piel grasa
Esta piel se caracteriza por una sobreproducción de sebo y aceites, lo que resulta en espinillas, poros abiertos, puntos negros y barros. La ventaja de esta piel es que se mantiene joven por más tiempo. Esta piel requiere cuidados especiales para evitar sobre-secarla en la superficie. Es muy importante mantenerla limpia y usar humectantes sin aceite para que no brille.
. Piel seca
Esta piel produce poco sebo o aceite natural. Con el sol, el viento y la contaminación ambiental esta condición se agrava. Si tu piel es seca usa humectantes y aumenta los ácidos grasos en tu dieta (estos se encuentran en el pescado, entre otros). Usa una crema limpiadora o una loción limpiadora a base de aceite, evita los productos con alcohol. |
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