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El comportamiento sexual está influenciado por la moralidad de cada cultura. La moralidad es lo que da valor de bueno o malo a los comportamientos de las personas de una sociedad. Los valores morales son distintos según la cultura. Pero en la mayoría de las culturas se tiende a defender moralmente la sexualidad reproductiva.
Muchos aspectos de la moralidad en nuestra cultura están cambiando y la liberación sexual de la mujer, la homosexualidad, son mucho más aceptadas que en el pasado.
Pero otras culturas/
Tienen una percepción muy distinta de la sexualidad, por ejemplo en muchas tribus de África se practica la homosexualidad abiertamente, como rituales de iniciación a la sexualidad adulta.
En otras culturas donde la sexualidad está duramente penalizada antes de casarse y hay una fuerte separación entre los dos sexos, pueden producirse comportamientos homosexuales entre los jóvenes, y que quizá perduren en la vida adulta cuando ya se está casado.
La aceptación o no de ciertos comportamientos sexuales no sólo cambia según la cultura sino también según el curso de la Historia.
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Por ejemplo, en la Antigua Grecia la homosexualidad masculina era aceptada y respetada. Pero las mujeres quedaban en un segundo lugar, estaban discriminadas. En cambio los hombres podían tener amantes, mujeres para el placer sexual y esposas para la reproducción.
En el Antiguo Egipto, el hombre podía tener amantes, pero la mujer tenía el derecho de poderse divorciar, esto le daba un papel más dominante en el sexo.
¿Existe la abstinencia sexual como opción?/
Entendemos por abstinencia sexual la opción que toma uno mismo de no practicar actos sexuales. Tendemos a relacionar la abstinencia sexual con las diferentes opciones religiosas, pues la identificamos con aquellas personas que deciden no mantener relaciones sexuales debido a sus creencias. Además, vivimos en una sociedad en la que no mantener relaciones sexuales parece estar mal visto, pues es sinónimo de fracaso y poca virilidad.
Ahora bien, la abstinencia sexual no es una opción que toman sólo algunos creyentes, también hay personas que deciden no mantener relaciones sexuales por muchas otras razones, como por ejemplo, porque padecen alguna enfermedad o porque temen fracasar.
Sea cual sea la razón, debemos tener claro que la abstinencia sexual es una opción que una persona toma libremente, de manera que debe ser respetada por aquellos que le rodean. Nadie debe ser obligado a hacer algo que no le gusta o no desea.
Las culturas influyen de forma notable en el comportamiento sexual de las personas.
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